El Gran DÃa
Esa mañana, fue simplemente una mañana diferente, un domingo que amaneció mas temprano de lo normal, y en el que el sueño no podÃa retomar su rumbo, el corazón latÃa mas rápido de lo normal, sin imaginar siquiera lo que le esperaba, definitivamente la cama no era el mejor lugar para estar en ese momento.
El dÃa trascurrió con incertidumbre, a decir verdad, no querÃa dejar de pensar en eso, cada momento trataba de imaginar como serÃa el desenlace de la historia, esa gran historia que sabÃa que terminarÃa ese mismo dÃa, era un desenlace que por años vi reflejado en todos y cada uno de los equipos que resultaban campeones en cualquier deporte.
Llegó la hora del partido, y sabÃa que en poco mas de tres horas, esto iba a explotar, no tenÃa oportunidad siquiera de imaginar como reaccionarÃa ante algo que habÃa esperado durante toda mi vida. Ese era el gran dÃa.
Atrás habÃan quedado los fracasos, las tristezas, las frustraciones, los “yameritoâ€, era el dÃa en que nuestro equipo al fin serÃa campeón, el equipo al que en ese momento todo obregón respetaba. Un equipo que al fin habia dado al menos un motivo para hacer sentir orgullosos a todos los habitantes de su ciudad, incluyendo a aquellos que por años y años lo maldijeron y humillaron verbalmente, todo ese sentimiento habÃa dado un giro de 180°.
El partido trascurrió con el suspenso esperado. Pero llegó el momento, el momento en que el jugador mas representativo y reconocido del equipo por años, conectó el batazo mas importante en su trayectoria con el equipo, e hizo vibrar a toda la ciudad. Al fin tenÃamos la ventaja en el juego del campeonato.
A todos nuestros cronistas se les llenaba la boca al decir “Los Yaquis de Cd. Obregón a tres outs del campeonatoâ€, y a decir verdad a mi se me llenaba de orgullo el corazón y de lágrimas los ojos al escucharlo.
Todo fue tal y como debÃa, fieles a sus costumbres mi equipo dejó al rival en cero en el partido decisivo de la final no sin antes agregar la correspondiente dosis de suspenso en la novena entrada, pero el momento glorioso se vivió tras el último strike, terminando el partido con un ponche tal y como debÃa ser. No me avergüenza decir que las lágrimas se desbordaron y el corazón se me salÃa del pecho. Las voces quebradas por el llanto de los cronistas oficiales se hacÃan presentes al exclamar “¡Los Yaquis son Campeones de la Liga Mexicana del Pacifico!â€
El celular empezó a sonar y sonar, para felicitarme, ya nadie podÃa quitarnos el campeonato. Todo habÃa terminado, el final de temporada que siempre habÃa soñado llegó, dejando atrás 18 finales de temporada de tristeza.
La calle estaba simplemente intransitable, las calles no fueron calles, el carnaval se vino junto con el campeonato a esta ciudad. No hubo nececidad de que nuestra cervecerÃa nos pusiera barriles de cerveza en cada esquina para festejar, nosotros acabamos con los expendios.
De ahà en adelante, todo fue felicidad, un recibimiento de campeones tal y como se lo merecÃan. Los verdaderos aficionados sabÃamos que lo que seguÃa, es extra, que ya somos los actuales campeones, y que si adelante no se hacÃa buen papel, ni modo, nadie hubiera hecho mejor papel que nosotros, simplemente por que fuimos superiores a todos durante la temporada.
De haber sabido lo que se siente ser campeón, habrÃa vendido mi alma al diablo hace mas de 15 años.
Por mi parte, solo puedo decir una cosa: ¡Ya puedo morir en paz! ¡Gracias Yaquis!