No cabe duda, que hay detalles, por mas insignificantes que parezcan, que te llegan a las fibras mas hondas en el momento menos esperado. Te hacen recordar cosas que no recuerdas tan fácilmente, y revivir el sentimiento de ese momento.

Algo me pasó (no se si por la sensibilidad de los últimos días) en un partido de los yaquis está temporada. No, no fue ninguna anécdota beisbolera de pasión por los yaquis. Fue el simple hecho, de que mientras veía el partido en mi lugar, pasó una muchacha vendiendo donas, si donas de pan dulce, glaseadas con chocolate, vainilla o azucaradas.

Ese detalle me hizo recordar los partidos de 1990, en que mi papá me llevaba al estadio a verlos, en aquel entonces era obligada la compra de ese pan. Si no pasaba la vendedora, íbamos a buscar el puesto para comprarla.

Obviamente, no puse resistir y compré el pan, y la combinación de su sabor y ambiente desencadenó una serie de recuerdos, muy gratos. Recuerdos de todas las cosas que he hecho con mi papá (yaquis, luchas, motos, carros, juegos, papalotes). Pero lo sentí, como si realmente yo tuviera 10 años, y estuviera a un lado de mi padre, lo juro.

Afortunadamente aún tengo conmigo a mi papá, y espero pasar muchas, pero muchas experiencias mas con él.

¿Alguna vez les ha pasado?